Category: Articles in Spanish

  • El Día Internacional de la Paz

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    En este día, como cualquier otro,
    Hay soldados luchando y muriendo,
    tratantes de armas ofrecen gustosos,
    misiles y bombas al mejor postor
    y la paz es un sueño lejano.


    No sólo este día, sino cada día,
    envainemos la espada, salvemos el cielo
    para las nubes, los océanos para el misterio
    y la tierra para la alegría.


    Dejemos de honrar a quien hace la guerra
    y demos medallas a quien promueve la paz.


    En este día, como cualquier otro,
    Hay infinitas posibilidades para cambiar
    nuestros caminos.


    La paz es un manzano cargado de frutos,
    una nueva forma de amar al mundo.

  • El sexagésimo quinto aniversario de la Era Nuclear

    El 16 de julio de 1945 marcó el comienzo de la Era Nuclear. Ese día, Estados Unidos llevó a cabo la primera prueba de un artefacto atómico. La prueba fue nombrada Trinidad y se llevó a cabo en el campo de pruebas de Alamogordo, en el desierto Jornada del Muerto en Nuevo México. La bomba tuvo como nombre clave  “El Artefacto”.


    La prueba utilizó un dispositivo de implosión de plutonio, el mismo tipo de arma que se utilizaría en la ciudad de Nagasaki tan solo tres y media semanas después. Su fuerza explosiva fue de 20 kilotones de TNT.


    Los nombres asociados con la prueba merecen reflexión. “El Artefacto”, que indica algo simple e inocuo, se hizo estallar en un desierto llamado Jornada del Muerto. El plutonio, la fuerza explosiva de la bomba, fue nombrado por Plutón, el dios romano del mundo subterráneo. El isótopo de plutonio que se usó en la bomba, plutonio-239, es uno de los materiales radiactivos más mortales en el planeta. En la Tierra sólo existía en pequeñas cantidades antes de que EE.UU. comenzara a crearlo para su uso en las bombas por la fisión del uranio-238.


    No existe una explicación definitiva de por qué la prueba fue nombrada Trinidad, pero en general parece que se asocia con un concepto religioso de Dios. Los pensamientos de J. Robert Oppenheimer, director científico del proyecto creador de la bomba y quien dio nombre a la prueba, ofrecen algunas pistas.


    “No está claro por qué elegí el nombre, pero sé bien las ideas que rondaban por mi cabeza. Hay un poema de John Donne, escrito poco antes de su muerte, que yo conozco y amo. Esta es una cita de ese poema: «En Occidente y Oriente / en todos los mapas – yo soy uno- uno solo, / Y la muerte toca la resurrección.”   Eso aún no explica lo de la Trinidad, pero en otro poema, más conocido como devocionario, Donne dice, ‘Golpea mi corazón, tres personas en un Dios.”’


    La reacción de Oppenheimer al ser testigo de la explosión atómica nos hace recordar estas líneas de la escritura sagrada hinduista Bhagavad Gita.


    Si el resplandor de mil soles


    Estallaran de una vez en el cielo,


    Eso sería como el esplendor del Poderoso …


    Me he convertido en la Muerte,


    El destructor de mundos.


    ¿Oppenheimer pensó que ese día había muerto, o más bien, todos nosotros.? Desde luego que esa primera explosión nuclear presagiaba la posibilidad de que el mundo sería destrozado (¿por un “Poderoso”?), Muy pronto eso ocurriría en Hiroshima y Nagasaki.


    Muchas cosas han pasado en estos 65 años de la Era Nuclear. En Hiroshima y Nagasaki hemos visto la devastación que las armas nucleares inflingen sobre las ciudades y sus habitantes. Hemos sido testigos de una carrera armamentista verdaderamente absurda entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, en la que el número de armas nucleares en el mundo aumentó a 70.000. Hemos aprendido que un arma nuclear puede destruir una ciudad, unas pocas armas nucleares pueden destruir un país, y una guerra nuclear podría destruir la civilización y la mayoría de las formas de vida en el planeta.


    Las armas nucleares han puesto en peligro la especie humana, y aún hoy existen más de 20.000 armas nucleares en el mundo. Nueve países ya poseen estas armas. La humanidad sigue jugando con el fuego del omnicidio – la muerte de todos. Todavía estamos esperando por los líderes que nos llevarán más allá de esta amenaza global hacia un futuro común. En lugar de seguir esperando, tenemos que convertirnos en líderes.


    En este 65 º aniversario del embarque en el camino de la muerte, debemos cambiar de rumbo y eludir el precipicio nuclear. Las armas son ilegales, inmorales, antidemocráticas e innecesarias militarmente. La manera más segura de ponerlas bajo control es mediante la negociación de un nuevo tratado, una Convención de Armas Nucleares, para que en forma transparente, progresiva, verificable e irreversible se logre la eliminación de las armas nucleares.


    Estados Unidos condujo al mundo a la era nuclear. El presidente Obama ha señalado que el país también tiene una responsabilidad moral para encontrar una salida. Esto se puede lograr, pero no con ciudadanos ignorantes, apáticos y en estado de negación. Sesenta y cinco años en el Camino de la Muerte es demasiado tiempo. Llegó el momento para que los ciudadanos despierten y se involucren en este tema como si su futuro dependiera de ello, y en realidad así es.


    La ferviente oración de los hibakusha, los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, es “¡Nunca más!” Ellos hablan para que su pasado no se convierta en nuestro futuro. Es algo en lo que cada uno de nosotros debe participar, tanto con voces y acciones para lograr un mundo libre de armas nucleares.

  • British Petroleum, Imaginación y la Catástrofe Nuclear

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    Antes del catastrófico derrame petrolero de la British Petroleum en el Golfo de México, hubo voces de ambientalistas que advertían que las perforaciones mar adentro están llenas de riesgos – riesgos exactamente del tipo de daño ambiental que está ocurriendo. Los comentarios fueron recibidos con burla por muchos que corearon consignas como “¡Perfora, cariño, perfora”. Ahora está claro que quienes gritaban  “¡Perfora, cariño, perfora” es una  multitud necia y codiciosa. El bienestar económico de las personas en y alrededor de la costa del Golfo ha sido gravemente dañada y, para algunos, destruida por completo. La vida acuática y de los estuarios, en el Golfo y más allá, ha sido víctima de un desastre ambiental que hubiera sido previsible con un poco de visión e imaginación.


    Albert Einstein llegó a la conclusión de que “La imaginación es más importante que el conocimiento.” Él dijo que “el conocimiento se limita a todo los que hoy conocemos y entendemos, mientras que la imaginación abraza el mundo entero, y todo los que alguna vez sabremos y entenderemos.”  Intentemos aplicar nuestra imaginación a las armas nucleares y la guerra nuclear. Éstos son algunos de los escenarios:


    Escenario 1: Al Qaeda logra lo que la mayoría de los comentaristas cree que es imposible. Obtienen los materiales para varias armas nucleares y contratan a científicos para construir primitivas armas nucleares.  Estas armas son detonadas en Londres, Nueva York y París en pocas horas una tras otra. Millones yacen muertos y heridos. Los mercados bursátiles del mundo se desploman. Antes de los ataques terroristas nucleares, las personas que advirtieron de tal posibilidad fueron objeto de burlas.


    Escenario 2: La disuasión nuclear fracasa totalmente, y la India y Pakistán inician una guerra nuclear por Cachemira. El centenar de ojivas nucleares detonadas en las ciudades de India y Pakistán dejan millones de muertos y disminuye la temperatura global a tal grado que se reducen significativamente el tamaño de las zonas agrícolas en donde los alimentos se pueden cultivar. La pérdida de cosechas deja cientos de millones de personas muriendo de hambre. Antes de la guerra, la gente que advirtió de tal posibilidad fue objeto de escarnio.


    Escenario 3: Una guerra nuclear comienza con un lanzamiento accidental de un misil con armas nucleares por parte de Rusia, seguido por un ataque de represalia por los EE.UU., que ocasiona más represalias de Rusia, y por supuesto más de los EE.UU.. Antes del  lanzamiento accidental, poca gente creía que un accidente tan catastrófico y la represalia fueran posibles. En su secuela, el escenario parece demasiado factible. La gente ahora se da cuenta que los dispositivos a prueba de fallos para evitar lanzamientos accidentales fracasaron, pero los que preveían este peligro y advirtieron al respecto, fueron víctimas de  burlas sangrientas.


    Escenario 4: El líder norcoreano Kim Jong-Il lanza un ataque nuclear que destruye bases militares de EE.UU. en la isla japonesa de Okinawa. Amenaza con destruir las ciudades de Kyoto, en Japón y Seúl, Corea del Sur a menos que reciba la ayuda para el desarrollo que dice que le fue prometida por Estados Unidos. Los que denunciaban que la continua posesión de armas nucleares por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas daría lugar a la proliferación nuclear, y que dichas armas podrían caer en manos de dirigentes irracionales, fueron denunciados como ignorantes.


    Hay muchos escenarios posibles para el inicio de una guerra nuclear y aún quedan muchas justificaciones para su posesión. Los líderes de Estados poseedores de armas nucleares sostienen que sólo son para la disuasión nuclear, es decir, para evitar la guerra con la amenaza de una represalia. No prevén el posible fracaso de la disuasión, a pesar de que reconocen las consecuencias catastróficas de un fracaso. Ellos creen que las armas nucleares apuntalarán el prestigio de un país y le darán mayor poder en el sistema internacional. Muestran con orgullo sus armas nucleares y ponen a prueba sus sistemas de lanzamiento de misiles. Los que argumentan que la disuasión nuclear podría fallar son ignorados por completo.


    Los líderes políticos y militares no han cumplido con la proposición de que en todo sistema complejo en el que los seres humanos están involucrados, la falla del sistema es una posibilidad. Han rechazado la idea de esta falla significaría la aniquilación de la humanidad. Los científicos que denuncian esta falta de visión, no son tomados en cuenta. Los ex políticos de alto nivel que advierten acerca de estos peligros, también son objeto de burlas. Incluso algunos jefes militares que se oponen a seguir dependiendo de las armas nucleares, son ridiculizados en público.  Los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, que fueron testigos de primera mano de los horrores de las bombas atómicas, han contado sus historias en un intento de alertarnos sobre el peligro de las armas nucleares, pero sus voces son débiles y poca gente en las altas esferas las han escuchado.


    Organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo han declarado su compromiso con un plan urgente para la eliminación de las armas nucleares, y también sus palabras caen en oídos sordos. Pero, al igual que los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, continúan denunciando porque es lo correcto. Las armas nucleares pueden terminar con la vida en la Tierra tal como la conocemos. Son capaces de destruir la civilización. Una guerra nuclear de grandes proporciones, sería el fin de la  especie humana. Incluso una guerra nuclear limitada o aún accidental, aniquilaría ciudades y países.


    Ahora que el petróleo derramado por la British Petroleum en el Golfo de México continúa destruyendo el océano y el medio ambiente circundante, tal vez sea demasiado tarde para preguntarnos si vale la pena el riesgo de seguir perforando mar adentro Es evidente que no..  Sin embargo, todavía no es demasiado tarde para plantear la cuestión de si por la continua dependencia de las armas nucleares, vale la pena arriesgar la supervivencia de las generaciones futuras.

  • Desastre en el Golfo de México: Una nueva llamada de emergencia

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    El derrame de petróleo crudo en el Golfo de México causado por la plataforma de la BP (British Petroleum) se considera ya como el  riesgo ambiental más grave al que se haya enfrentado nunca Estados Unidos y tal vez el mundo. Las consecuencias del continuo flujo del hidrocarburo desde el fondo del mar son incalculables.


    Jean-Michel Cousteau, presidente de Ocean Futures Society, junto con su padre, el legendario e inolvidable defensor de los mares, el capitán Jacques Cousteau, ha contribuido enormemente al conocimiento de los océanos y cuerpos de agua de nuestro


    mundo. Hace unos días,  Jean-Michel acompañado por un grupo de dedicados científicos de su organización se desplazó al sitio del accidente. Ahí están trabajando en forma voluntaria tratando de colaborar para encontrar soluciones.


    Jean-Michel ha declarado lo siguiente: “He sido testigo de sucesos como el desastre del derrame de los buque-tanques  Exxon Valdez en Alaska y Prestige en España, pero nada de eso se compara con la magnitud de lo que estamos viviendo.  Debemos encontrar respuestas inmediatas y a la vez evitar que situaciones como estas se repitan.  Estas contaminaciones de los mares del planeta son una amenaza directa para la vida en general”.


    Viendo los intentos desesperados y fallidos por sellar el pozo de petróleo, nos enfrentamos a esta agónica pregunta. ¿Qué daños se han ocasionado ya al ecosistema marino y las zonas costeras tan ricas en su diversidad animal y vegetal? En el  Golfo de México se extiende una de las más grandes barreras de arrecife del mundo , el Arrecife Mesoamericano, tan sólo superado por la Gran Barrera de Arrecife de Australia.  Es por demás conocida la enorme fragilidad de estos increíbles eco-sistemas ante las contaminaciones.  Los humedales de los Estados de Lousiana y la Florida, hábitat de cientos de miles de aves y una gran diversidad animal, están en grave peligro.


    Hace 21 años, cuando el buque-tanque de la Exxon encalló en el arrecife del estrecho de Prince William, el barco derramó 11 millones de galones de crudo los cuales contaminaron playas, rocas, aves, animales marinos y plantas. La impotencia del ser humano se vio reflejada cuando los trabajos de limpieza fueron efectuados por más de 12 mil personas usando palas y toallas de papel.


     Las consecuencias del impacto ecológico aún se siguen sintiendo en lo que fue un sitio prístino que ha cambiado negativamente para siempre.   Para hacer una comparación, se estima que cada cuatro días las aguas del Golfo de México reciben el equivalente a un cargamento entero del Exxon Valdez.  


    Algunos políticos y comentaristas de los medios, rayando en el cinismo, han dicho que este es un ‘fenómeno’ natural y que el mar se encargará de arreglarlo por sí mismo. Nada es más lejano a la verdad. El petróleo crudo es el resultado de la mezcla heterogénea de compuestos orgánicos de origen fósil, principalmente hidrocarburos, depositados hace millones de años en los distintos sedimentos terrestres. Los hidrocarburos son insolubles y por lo tanto no se mezclan con el agua del mar. Las marejadas negras llegan sin cambios a las playas, esteros y humedales de las costas, destruyendo a su paso toda la vida animal y vegetal.


    Este derrame, es mucho más intenso que los de los buque-petroleros y se localiza a enormes profundidades – más de un kilómetro y medio-  y mide ya miles de metros de espesor bajo el agua.  No hay forma de predecir qué ocurrirá, y mucho menos si el crudo sigue fluyendo durante meses y tal vez durante años, hasta que se agote el manto submarino.


    No perdamos de vista un axioma fundamental. La contaminación no conoce fronteras ni necesita pasaporte para alcanzar los sitios más lejanos del planeta. Las corrientes submarinas y la actual temporada ciclónica, llevarán sin duda alguna millones de galones de este crudo a sitios como el Ártico y la Antártida. En otras palabras, no nos sintamos ‘seguros’ sólo porque no vivamos cerca del sitio de este desastre.


    ¿Qué lecciones deberíamos aprender de algo que se ha repetido sin cesar desde hace ya más de dos décadas?  Sabiendo que el mundo es impredecible significa que nuestras tecnologías deben diseñarse con mayores márgenes de seguridad y efectuar con toda honestidad las revisiones periódicas necesarias tanto a equipos como personal.  Tal parece que este no fue el caso de la plataforma de BP.  Debemos anticiparnos a lo peor, planear para prevenir y aún así, tener otro plan en el caso de que fallen las prevenciones.  Ser sorprendidos constantemente por las catástrofes sólo indica que la arrogancia domina más nuestros actos que el sentido común.


    Jean-Michel Cousteau ha dicho a este respecto: “Algo muy triste de la especie humana es que hablamos mucho pero actuamos muy poco hasta que tenemos un nuevo desastre en nuestras manos”


    Ya no podemos cambiar lo que ha ocurrido, pero debemos aprender de esto.  Hay que enfocar en forma completamente diferente la forma como actuamos, como explotamos los recursos naturales de nuestro mundo tratando de depender siempre de las tecnologías. Hay que desarrollar una nueva filosofía para el uso apropiado de ellas y nuestra relación con la naturaleza, de la cual solo formamos parte.  Hay que aceptar el hecho de que la naturaleza es mucho más compleja de lo que creemos entender, y que la tecnología es mucho más limitada de lo que queremos creer.

  • Vieques, el Paraiso que Podemos Recuperar

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    Enmedio de las noticias de guerras y destrucción que acaparan los noticieros de la tv y los encabezados de los diarios, el anuncio oficial del retiro de la Marina norteamericana de la isla de Vieques no debe pasar desapercibido.

    Este es un enorme triunfo para el pueblo de Puerto Rico que durante décadas ha librado una lucha desigual por recuperar sus derechos en esa hermosa isla y alejar los peligros inherentes a las bases militares.

    En noviembre de 1999 tuve la oportunidad de visitar la isla, como observador de la Nuclear Age Peace Foundation, atendiendo la invitación de varias Organizaciones no Gubernamentales, entre ellas el Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques y Pax Christi. Casi sin excepción Puerto Rico estuvo unido en sus demandas por el cierre de la Base Naval Roosevelt de la Marina norteamericana localizada en el pueblo de Ceiba.

    La gobernadora Sila Calderón encabezó el pasado primero de mayo las jubilosas celebraciones de los isleños y dijo: “Este es un momento de enorme felicidad y profunda emoción, Juntos logramos el fin de los bombardeos.”

    Pero esta inicial alegría no oculta un gravísimo problema que Vieques ha heredado; la enorme contaminación que deja la Marina tras más de 60 años de prácticas militares navales y aereos.

    Pasará un buen tiempo, muchos esfuerzos y dinero para que las hermosas playas puedan ser utilizadas por los miles de visitantes que quieren ya disfrutar las bellezas de lo que, en mi reportaje anterior llamé un paraíso perdido o un paraíso por perderse.

    Los desechos que se apilan en el fondo marino no muy lejos de la costa representan un grave peligro; bombas sin explotar, hierros retorcidos e innumerables contaminantes químicos. Igualmente, perdidos entre la densa vegetación yacen de miles o tal vez cientos de miles de casquillos y municiones aún sin explotar. Entre esos restos se encuentran proyectiles de uranio empobrecido utilizados en prácticas en marzo de 1999 y cuyo uso fue admitido por fuentes oficiales de la Marina americana. En ese mismo año la asamblea de la municipalidad de Vieques y el Comité Pro Rescate y Desarrollo había solicitado al gobierno de Puerto Rico un estudio epidemológico ante el hecho de que la población de Vieques sufre casi un 30% más de cáncer que el resto de los pobladores de Puerto Rico.

    Es la huella casi indeleble que los humanos dejamos en el planeta azul que nos alberga a todos. Restos de instrumentos para la muerte que fueron probados en un sitio pletórico de vida. Los nombres se acumulan con cada nuevo conflicto, llámese Irak, Bosnia, Chechenia, Vietnám o Afganistán. Todos los años miles de niños y adultos pierden la vida o miembros de sus cuerpos al encontrarse accidentalmente con municiones vivas que yacen en agujeros o surcos, en aguas poco profundas de rios y lagos, esperando cobrar una nueva víctima.

    El gobierno de Puerto Rico tendrá que estar muy atento para comprobar que la Agencia de Protección al Medio Ambiente y el Departamento del Interior cumplan con su promesa de limpiar en todo lo posible a Vieques de los contaminanrtes y peligros que deja la Marina después de su larga estadía.

    Celebremos este simbólico triunfo de una pequeña isla que nos recuerda que nuestra casa común, que es la Tierra, debe ser amada y protegida en lugar de odiarla y destruirla.

    *Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • Un Regalo Para El Capitán Cousteau en su 85 Cumpleaños

    Un Regalo Para El Capitán Cousteau en su 85 Cumpleaños

    ¿Qué se le puede dar a un hombre
    que ha dado tanto?

    Ciertamente no compasión o compromiso,
    Porque eso ya lo tiene

    Ciertamente no es coraje, porque eso ya lo tiene

    Ciertamente no es dignidad, porque eso ya lo tiene

    Ciertamente no es sabiduría, pues eso él ya tiene

    Ciertamente no son aventuras, porque éstas las ha tenido.

    Si pudiera elegir un regalo para el Capitán Cousteau,
    sería una canción de los océanos

    una canción de las olas sobre las costas
    de los pájaros, de los delfines, de las estrellas.

    La canción terminaría diciendo:
    “Te amamos, Capitán Cousteau,

    tu sueño es también nuestro sueño
    tu sueño de preservar la tierra y los océanos,

    tu sueño de justicia y decencia
    tu sueño de belleza “.


    Traducción de Rubén Arvizu. Click here for the English version.