Category: Articles in Spanish

  • Mensaje al Muro

    Traducción de Ruben D. Arvizu. Click here for the English version.

    Estimado muro,

    Tu superficie pulida engaña.

    Pareces sereno, sin embargo, estás lleno de angustia y potencial perdido.

    Eres un muro de enorme tristeza.

    Tu recuerdas a los jóvenes, cuyas vidas fueron envueltas en las llamas de la guerra.

    Querían vivir y amar, pero la cruel guerra los detuvo.

    Tenían vidas, pero las mentiras de sus líderes los llevaron a la guerra.

    Su error fue confiar.

    Y nunca regresaron con sus seres queridos.

    Muro, sus nombres están tallados en ti.

    Sus corazones se agitan a tu alrededor.

    Estos jóvenes que murieron son centinelas, advirtiendo el peligro.

    Nos recuerdan que la guerra es un juego de tontos.

    Un juego en el que todos pierden.

    A excepción de los comerciantes de armamentos.

    Muro, tú reflejas el precio humano de la guerra.

    Deja que los viejos y canosos paguen el precio, si deben hacerlo.

    Pero, juventud, sé cautelosa con la guerra.


    David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation

    Ruben D. Arvizu es Director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation

  • Misiles Listos

    Son jóvenes y brillantes militares
    listos  a poner fin al Planeta.

    Creen esar ahí para salvar al mundo, sin darse cuenta
    de que son instrumentos de un sistema enloquecido.

    Permanecen en sus búnkers, siempre alertas
    Sujetando en sus manos las llaves del futuro

    El futuro es oscuro como sus búnkers, excavados
    en la tierra. Y ahí se aburren.

    No pasa nada. Día tras día, permanecen en alerta
    haciendo nada.

    Listos para cumplir órdenes, listos para hacer
    su parte trayendo el mundo a su fin.

    Son instrumentos de un sistema enloquecido.


     

    David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation

     

    Traducción/adaptación de Rubén D. Arvizu, Director para Américas Latina de Nuclear Age Peace Foundation.

    Click here for the English version.

  • Líder de la paz y el medio ambiente es asesinada en Honduras

    Click here for the English version.

    Otra flor del selecto jardín de defensores del medio ambiente fue deshojada por las fuerzas más oscuras decididas a destruir nuestro hogar común y un futuro sostenible.

    Berta Cáceres, la valerosa luchadora por los derechos humanos y el medio ambiente en su natal Honduras, fue víctima de los intereses comerciales que están detrás de sus asesinos.

    En este 2 de marzo un escuadrón armado irrumpió en su modesta casa en La Esperanza, acribillándola a balazos.  Aunque las autoridades policíacas enfocan el caso como un asalto con fines de robo, los familiares de Berta insisten en que fue víctima de un asesinato planeado.

    Berta era miembro de los lenca, el pueblo indígena que vive en la parte suroeste de Honduras y el este de El Salvador.

    Su vida ejemplar, siendo la voz de las personas más vulnerables de esa parte del mundo, le trajo amenazas contra su vida durante muchos años. Una de sus acciones más activas fue la oposición a la presa hidroeléctrica en Río Blanco. Ella libró una lucha desigual contra los intereses de la compañía hondureña Desarrollos Energéticos y la china, Sinohydro Corporation, la mayor empresa de construcción de hidroeléctricas en el mundo, así como otros gigantescos grupos industriales holandeses, finlandeses y alemanes.

    El gobierno de Honduras ha estado muy ocupado en poner a la venta los derechos de los ríos y muchos otros recursos naturales a los que estén dispuestos a pagar el mejor precio. En este caso, había violación a los derechos intrínsecos de las personas a tener acceso al agua, la esencia de la vida.  Eran muy grandes las presiones para construir la presa de parte del Banco Centroamericano de Integración Económica, que, entre otros países, tiene inversiones por parte del gobierno de Estados Unidos.

    Berta sufrió durante muchos años persecuciones y su vida y la de su familia estaban en peligro. Se vieron obligados a abandonar su país por un tiempo. Nunca se dio por vencida, aún sabiendo que a los 43 años de edad sus días podrían estar contados. Ella fue recipiente en 2015 de uno de los premios más distinguidos de la ecología, el Premio Goldman de Medio Ambiente por su exitosa batalla contra la proyectada presa de Agua Zarca.

    En una entrevista con el periódico ingles The Guardian el día de su premiación, Berta dijo, “Debemos afrontar todas las luchas en el mundo, donde quiera que sean, porque no tenemos otro planeta ni forma de reemplazarlo. Sólo tenemos este y debemos tomar acción.

    Ahora, Berta Cáceres se une a la larga lista de héroes caídos famosos y también desconocidos que ofrecen lo mejor de sí en nombre de la raza humana y de nuestro planeta asediado.

    Nosotros, en NAPF ofrecemos un humilde homenaje a esta distinguida dama y expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia y las personas que la aman. El mundo es un sitio más pobre ante su ausencia.

    Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • NAPF: Una Voz por la Paz

    Cuando creamos la Nuclear Age Peace Foundation en 1982, lo hicimos con la creencia de que la paz es un imperativo de la era nuclear. Es decir, que la paz ya no es sólo deseable; en un mundo con armas nucleares, es esencial. Una parte importante de nuestro trabajo en la Fundación es lograr que la gente tenga consciencia de los extraordinarios peligros de vivir en la era nuclear. Siempre estamos buscando nuevas formas de motivación en esta época de auto-complacencia a través de la educación y el ejemplo.

    La auto- complacencia se conforma con cuatro elementos principales: la apatía, la conformidad, la ignorancia y la negación. En conjunto, estos cuatro elementos forman uno muy corrosivo que está en contra de un futuro humano decente, o ni siquiera de  un futuro. Debemos transformar la apatía con la empatía; la conformidad con el pensamiento crítico; la ignorancia con la sabiduría; y la negación con el reconocimiento de las amenazas que las armas nucleares representan para nuestro futuro común.

    Han pasado siete décadas en la era nuclear y el mundo tiene nueve países con armas nucleares que en conjunto poseen más de 15.000 de ellas, mucho más que suficiente para destruir varias veces la civilización y la especie humana. Los líderes de estos nueve países con armas nucleares están involucrados ahora en la modernización de sus arsenales nucleares. Tan sólo EE.UU. tiene la intención de invertir mil millones de   dólares en la modernización de su arsenal en las próximas tres décadas. Esto es una locura.  Las armas serán más pequeñas, manuables  y más precisas, y por lo tanto con mayor probabilidad de que se utilicen.

    Cuando somos solos nuestras voces pueden ser débiles, pero cuando nos unimos tenemos el potencial de ser la fuerza más poderosa de la Tierra. El poder del pueblo es mucho más potente que las armas nucleares. Ellas son destructoras de todo el esfuerzo humano, pero las personas unidas son una superpotencia que puede hacerse cargo de nuestro planeta.

    La Nuclear Age Peace Foundation, con sus 75.000 miembros, es una voz valiosa para la paz. Nuestro objetivo es encontrar mejores formas de resolver nuestras diferencias. Ser líderes para encontrar la forma de eliminar las armas nucleares, y no transformar a la raza humana en corderos para el sacrificio.

    David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation
    Ruben D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • El arzobispo Desmond Tutu respalda la nominación de NAPF para el Premio Nobel de la Paz

    Traducción de Rubén Arvizu. Click here for the English version.

    Estimados miembros y amigos,

    Archbishop Desmond TutuLes escribo para compartir con todos noticias muy significativas. El arzobispo Desmond Tutu, el líder espiritual y activista social de renombre mundial ha respaldado la nominación de la Nuclear Age Peace Foundation para el Premio Nobel de la Paz 2016. Esto es realmente un logro significativo ya que como arzobispo, Monseñor Tutu recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984 y es uno de los grandes líderes morales del mundo. Nos sentimos honrados por su reconocimiento a nuestro trabajo.

    En su apoyo, el arzobispo Tutu citó nuestros continuos esfuerzos globales (desde 1982) para abolir las armas nucleares. También apoya el Movimiento de Solidaridad Egeo y el Club de Roma, el Dr. Herman Daly y el Papa Francisco, diciendo: “Lo que estas nominaciones tienen en común es que representan respuestas colectivas a las realidades de la globalización, los recursos limitados y la seguridad. Ellos ejemplifican la naturaleza interdependiente de nuestra familia humana “.

    Nosotros, por supuesto, seguiremos haciendo todo lo posible en la búsqueda de un mundo más pacífico, libre de armas nucleares. Buscamos esto por la gente de hoy en día – nuestra familia humana – y también para las generaciones del futuro, para que todos puedan vivir en un mundo pacífico y justo, libre de la amenaza de la aniquilación nuclear.

    Gracias por su continuo apoyo y el compromiso con la misión de la Fundación.

    David Krieger
    Presidente
    Nuclear Age Peace Foundation

  • Doce Posibles Nombres Para la Tercera Guerra Mundial

    Por David Krieger. Traducción de Rubén Arvizu. Click here for the English version.

    La Guerra del Gran Incendio.

    La Guerra de la Tarde Larga.

    La Guerra del Fin de la Civilización.

    La Guerra Indeseada.

    La Guerra del Fracaso de la Disuasión.

    La Guerra Hacia la Edad de Hielo.

    La Guerra de los Sin Héroes.

    La Guerra Creadora del Mutante.

    La Guerra de los Cielos Oscuros.

    La Guerra de los Escombros sin Fin.

    El Resplandor Verde de la Guerra Derrotada.

    La Guerra de los No Ganadores.

    David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation.
    Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • Ecocidio en Cancún

    En la muy publicitada Cumbre climática de Paris COP21, cerca de 200 naciones se comprometieron  a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y hacer sus mejores esfuerzos para reforzar las leyes ambientales.

    Como documento escrito está bien, así como las imágenes de los sonrientes participantes. Pero por desgracia, es un Acuerdo y no un Tratado, por lo que no es obligatorio y sobre todo va a depender de la buena voluntad de los gobiernos.

    Los seres humanos somos parte de este maravilloso mundo que compartimos con otros animales y plantas. Nos hemos autonombrado “Reyes de la Creación”, pero nuestra conducta no ha sido la mejor para el planeta ni nuestros prójimos.  Seguimos con la espada de Damocles de las armas nucleares pendiendo sobre nuestras cabezas. Sabemos bien que el poder para vaporizar toda la vida en la Tierra existe con el simple toque de un botón. Pero al mismo tiempo, otras formas de lograr desaparecer nuestra presencia en esta hermosa Burbuja Azul continúan sin parar, con o sin acuerdos.

    El 20 de enero de 2016, la NASA hizo el anuncio en forma conjunta con la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que el 2015 destrozó el récord de 2014 para convertirse en el año más caluroso jamás registrado. Esto es otra señal de que la Tierra se está calentando y provocando el innegable Cambio Climático. Pero incluso con todos estos datos indiscutibles, la destrucción de los bosques, ríos, lagos y zonas verdes avanza sin cesar.

    Photo credit: LoQueSigue.
    Photo credit: LoQueSigue.

    Como muestra de lo que estamos diciendo, en el famoso balneario de Cancún, Quintana Roo, México, un ecocidio acaba de cometerse con el apoyo y la conformidad de las autoridades.

    En una rápida operación en la madrugada del 16 de enero, enormes excavadoras y equipos de movimiento de tierra comenzaron destruir la vibrante y llena de vida ciénaga de manglares de Tajamar, un oasis en medio de un mar de cemento y cristal. Fuerzas policiales antidisturbios contuvieron a ciudadanos que protestaban por la destrucción desoladora. Hubo escenas de enormes proporciones similares a las de la Amazonía donde sus habitantes se han enfrentado a las excavadoras. En Cancún, las personas con sus hijos trataron en vano de detener el ecocidio.   Sus armas eran sus voces y sus cuerpos, y los niños portaban carteles con la pregunta: “¿Qué quedará para nosotros”

    Photo credit: LoQueSigue.
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    El Gobernador del Estado de Quintana Roo,  Roberto Borge, justificó la devastación de los manglares. Él afirma que FONATUR (Fondo Nacional para el Turismo) tiene permiso de SEMARNAT (Secretaria de Ecología) para continuar con el plan de desarrollo urbano “para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento ordenado.”

    Ese desarrollo incluirá condominios, tiendas, hoteles y hasta una basílica que albergaría a 1500 personas. El obispo de Cancún, Pedro Elizondo, ha promovido activamente la construcción de esta obra.  Esto sería parte de las fuerzas destructivas que están aniquilando una ancestral y vital zona verde.  Es una total contradicción a lo que predica el Papa Francisco sobre la protección del medio ambiente en su Encíclica ”Laudatto-Si”- “El Cuidado de nuestra casa común”.  En ella, el Papa nos dice: “hay una creciente sensibilidad hacia el medioambiente y la necesidad de proteger a la naturaleza, junto con una mayor preocupación, genuina y angustiante, por lo que está pasando en nuestro planeta.”

    Photo credit: LoQueSigue.
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    El diario mexicano El Economista ha publicado la lista de las empresas y particulares, entre ellos el Ayuntamiento, quienes reclaman la propiedad de este espacio natural. Esta área es de gran importancia no sólo para la flora y la fauna que hasta hace unos días existían allí, sino también como una zona de amortiguamiento para los huracanes.

    El Dr. David Krieger, presidente de NAPF comentó: “Las fotos de este lamentable suceso muestra un microcosmos de la forma en que los seres humanos estamos contaminando nuestro hogar y destruyendo el planeta.  Es terrible y muy preocupante. Y tenemos que preguntarnos: ¿Qué pasa con nosotros? ¿Cuándo vamos a aprender?  Cuando se reemplazará la codicia con el amor y la compasión?

    Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation, Embajador del Pacto Climático Global de Ciudades y Director General para América Latina de la organización de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures Society.

  • Carta Abierta al Pueblo Estadounidense: Responsabilidad Política en la Era Nuclear

    Traducción de Rubén Arvizu. Click here for the English version.

    Queridos conciudadanos:

    Por su supuesta prueba de una bomba de hidrógeno a principios de 2016, Corea del Norte recordó al mundo que el peligro nuclear no es algo abstracto, sino una amenaza continua que los gobiernos y los pueblos del mundo ignoran su alcance . Incluso si la prueba no fue de una bomba de hidrógeno, sino de un arma atómica más pequeña, como muchos expertos sugieren, debemos recordar que  vivimos en la Era Nuclear, una edad en la que un accidente, un error de cálculo, la locura o algo intencional podría conducirnos  a una devastadora catástrofe nuclear.

    Lo más notable de la Era Nuclear es que nosotros, los humanos, por nuestro ingenio científico y tecnológico, hemos creado los medios para nuestra propia desaparición. Actualmente, el mundo se enfrenta a muchas amenazas para el bienestar humano, e incluso la supervivencia de la civilización, pero aquí nos centramos en los graves peligros particulares que plantean las armas nucleares y la guerra nuclear.

    Incluso un relativamente pequeño intercambio nuclear entre India y Pakistán, con cada país utilizando 50 armas nucleares como la usada en Hiroshima y lanzadas entre sus ciudades, podría dar lugar a una hambruna nuclear, matando a unas dos mil millones de personas de las más vulnerables del planeta. Una guerra nuclear entre los EE.UU. y Rusia podría destruir la civilización en una sola tarde y enviar las temperaturas de la Tierra en picada hacia una nueva edad de hielo. Tal guerra podría destruir la más compleja vida en el planeta. A pesar de la gravedad de este tipo de amenazas, están siendo ignoradas, lo que es moralmente reprobable y políticamente irresponsable.

    Estados Unidos está en medio de las campañas más reñidas para determinar los candidatos de los dos principales partidos políticos rumbo a la carrera  presidencial de 2016, y sin embargo, ninguno de los principales candidatos para las nominaciones han expresado la menor  preocupación acerca de los peligros que enfrentamos de una guerra nuclear Se trata de un descuido terrible. Refleja la negación y la complacencia que desconecta al pueblo estadounidense de los riesgos del uso de las armas nucleares en los años venideros. Esta desconexión amenazante se ve reforzada por los medios de comunicación, que no han logrado que los candidatos expresen durante los debates su pensar sobre ese armamento apocalíptico y ha ignorado el tema en su cobertura de televisión y prensa, incluso hasta el punto de excluir a voces que expresan la preocupación de su páginas de opinión. Consideramos que es urgente poner estas cuestiones de nuevo en la pantalla del radar de la conciencia pública.

    Estamos consternados de que ninguno de los candidatos para el cargo de más poder en la Tierra no ha presentado aún ningún plan o estrategia para poner fin a las actuales amenazas de aniquilación nuclear, ninguno ha desafiado los gastos previstos de 1 trillón de dólares para modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos, y ninguno ha destacado que EE.UU. está en incumplimiento de sus obligaciones de desarme nuclear en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear. En los debates presidenciales ha sido un tema inexistente, y escandaliza que los candidatos no planteen la cuestión en sus muchos discursos públicos y los medios de comunicación por no traer el tema a debate.  Como sociedad,  después de décadas de mal manejo, estamos fuera de contacto con el más aterrador desafío para el futuro de la humanidad.

    Hay nueve países que actualmente poseen armas nucleares. Cinco de ellos son partes en el Tratado de No Proliferación Nuclear (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China), y están obligados por ese tratado de negociar de buena fe para el cese de la carrera armamentista nuclear y el desarme nuclear. Los otros cuatro países con armas nucleares (Israel, India, Pakistán y Corea del Norte) están sujetos a las mismas obligaciones en virtud del derecho internacional consuetudinario. Ninguno de los nueve países con armas nucleares se ha involucrado en este tipo de negociaciones, una realidad a la que deberíamos de reaccionar con  ira y frustración, y no, como es ahora el caso, con indiferencia. No es sólo Estados Unidos el responsable de la situación actual de la negación y la indiferencia. En todo el mundo hay una falsa confianza en que, debido a que la Guerra Fría ha terminado y las armas nucleares no se han utilizado desde 1945, los peligros que antes asustaban y preocupaban a la gente ahora pueden ser ignorados.

    En lugar de cumplir con sus obligaciones de desarme nuclear negociado, todos los nueve países con armas nucleares dependen de la disuasión nuclear y se dedican a programas de modernización que mantendrán sus arsenales activos a través del siglo 21 y tal vez más allá. Por desgracia, la disuasión nuclear en realidad no proporciona seguridad a los países con arsenales nucleares. Más bien, es una hipótesis sobre el comportamiento humano, que es poco probable que se mantenga con el tiempo. La disuasión nuclear ha estado a punto de fracasar en numerosas ocasiones y sería totalmente ineficaz, si un grupo terrorista tomara posesión de una o más armas nucleares, ya que no teme a las represalias y de hecho las desea. Además, ahora que el mundo está embarcado en una nueva carrera armamentista nuclear, inquietante recuerdo de la Guerra Fría, al aumentar los riesgos de enfrentamientos y crisis entre los principales estados que poseen armas nucleares también se incrementa la posibilidad de su uso.

    Como ciudadanos de un país con armas nucleares, también somos víctimas de ellas.  John F. Kennedy vio claramente que “Todo hombre, mujer y niño vive bajo una espada de Damocles nuclear, colgada por el más delgado de los hilos, capaz de ser cortado en cualquier momento por accidente o error de cálculo, o por la locura. Las armas de guerra deben ser abolidas antes de que nos desaparezcan.”  Lo que el presidente Kennedy expresó claramente hace más de 50 años sigue siendo cierto hoy en día, y más aún que las armas proliferan y grupos extremistas se acercan a la posibilidad de adquirirlas.

    Los que tienen el poder y el control sobre las armas nucleares podrían convertir este planeta, con su maravillosa variedad de vida, en una carbonizada Hiroshima global. ¿Debería cualquier líder político o gobierno mantener tanto poder? ¿Deberíamos permitir que tal poder absoluto esté al alcance de alguien?

    Es hora de poner fin a la era de las armas nucleares. Estamos viviendo un tiempo prestado.  EE.UU., como el país más poderoso del mundo, debe jugar un papel de liderazgo en la convocatoria de las negociaciones. Para que ese liderazgo sea eficaz en lograr  el cero nuclear, los ciudadanos estadounidenses deben despertar a la necesidad de actuar y presionar a su gobierno para actuar y animar a los otros ocho países con armas nucleares, que presionen a sus gobiernos para lograr esa meta. No se debe ser apático, conformista, ignorante o vivir en la negación. Todos debemos tomar medidas si queremos salvar a la humanidad y todas las formas de vida, de la catástrofe nuclear. Bajo este espíritu, estamos en una etapa en la que necesitamos un movimiento de solidaridad mundial que se dedique a crear conciencia sobre la creciente amenaza nuclear, y la urgente necesidad de actuar a nivel nacional, regional y mundial para revertir las fuertes corrientes militaristas que están empujando el mundo cada vez más cerca del precipicio nuclear.

    Las armas nucleares son la amenaza más inmediata  para la humanidad, pero no son la única tecnología que está haciendo estragos en el futuro de la vida.  La escala de nuestro impacto tecnológico sobre el medio ambiente (principalmente la extracción de combustibles fósiles y su uso) también está provocando el calentamiento global y el caos climático, con aumentos previstos en los niveles del mar y muchas otras amenazas – acidificación de los océanos, el clima extremo, los refugiados por los cambios climáticos y las constantes sequías – causarán la muerte masiva y el desplazamiento de poblaciones humanas y animales.

    Además de las amenazas tecnológicas para el futuro humano, muchas personas en nuestro mundo sufren de hambre, enfermedades, la falta de vivienda y la falta de educación. Cada persona en el planeta tiene derecho a una nutrición adecuada, salud, vivienda y educación. Es profundamente injusto permitir que los ricos se hagan más ricos mientras que la gran mayoría de la humanidad se hunde en la pobreza más profunda. Es inmoral gastar nuestros recursos en la modernización de las armas de exterminio masivo, mientras que un gran número de personas siguen sufriendo los estragos de la pobreza.

    Hacer todo lo posible para mover el mundo a un cero nuclear, sin dejar de ser sensibles a otros peligros apremiantes, es nuestra mejor oportunidad para asegurar un futuro benevolente para nuestra especie y su entorno natural. Podemos empezar por cambiar la apatía por la empatía, la conformidad con el pensamiento crítico, la ignorancia con la sabiduría, la negación con el reconocimiento, y el pensamiento a la acción para responder a las amenazas que representan las armas nucleares y las tecnologías asociadas con el calentamiento global, y la necesidad de terminar el sufrimiento humano derivado por la guerra y la pobreza.
    Los países más ricos están siendo desafiados por los flujos migratorios de personas desesperadas que se cuentan por millones y por el hecho de que más de mil millones de personas en el planeta sufren de hambre crónica y otros dos mil millones están desnutridas, lo que resulta en el generalizado retraso en el crecimiento entre los niños y causa de otras enfermedades . Mientras que librar al mundo de las armas nucleares es nuestro principal objetivo, estamos conscientes de que la institución de la guerra es responsable del caos y que también debemos desafiar la mentalidad militarista si alguna vez vamos a disfrutar de una paz duradera y seguridad en nuestro planeta .

    El destino de nuestra especie está en la balanza como nunca antes. La cuestión que se nos plantea es si la humanidad tiene la visión y la disciplina necesaria para renunciar a los deseos superfluos, principalmente los lujos materiales y la dominación de nuestros semejantes, permitiendo así que todos nosotros y las generaciones venideras tengan  existencias dignas de ser vividas. Es incierto si la especie humana superará este desafío. Las evidencias actuales no son tranquilizadoras.

    El tiempo es corto y lo que está en riesgo es la civilización y cada cosa pequeña y grande, que cada uno de nosotros ama y atesora en nuestro planeta.

    Los autores están afiliados a la Nuclear Age Peace Foundation con base en Santa Bárbara, California. (www.wagingpeace.org)

    Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • Más locura en un mundo ya loco, Corea del Norte con la Bomba H

    ruben_arvizuClick here for the English version.

    Como una pesadilla espantosa, Corea del Norte ha anunciado: “La primera prueba de la bomba de hidrógeno de nuestra república se ha realizado con éxito a las 10:00 de la mañana del 6 de enero de 2016.” Sin embargo, varios expertos dudan que la explosión haya sido más poderosa que las anteriores pruebas nucleares norcoreanas.

    En 2006, Corea del Norte se unió a las filas del “exclusivo” club de naciones con armas nucleares. ¡Qué gran logro!, ya también puede amenazar con el uso de la última arma de destrucción masiva. Es el único país que actualmente efectúa pruebas nucleares.

    En un planeta en estado de sitio y sufriendo la destrucción ecológica más grave desde los albores del hombre, en lugar de buscar las soluciones necesarias urgentes, traemos el escenario del Día del Juicio.

    Es irónico que tan sólo 89 años separan la publicación de “El Origen de las Especies” de Charles Darwin, el 24 de noviembre de 1859,  a la primera detonación de un arma nuclear el 16 de julio de 1945.  Hemos pasado de buscar de dónde y cómo llegamos a este mundo, a la capacidad de aniquilar toda vida en el planeta. La actual situación internacional es muy desalentadora. Nos enfrentamos a un cambio climático innegable con todos sus impactos relacionados; guerras sectarias, el terrorismo, oleadas de refugiados como nunca se había visto desde la Segunda Guerra Mundial y la larga lista continúa.

    Las consecuencias de la expansión de las naciones nucleares proyecta una tenebrosa sombra en las metas para tener un mundo Nuclear Cero. Nuestras voces en NAPF desde hace más de dos décadas se han centrado en la sensibilización y el empoderamiento de las personas que demandan detener más armamentos nucleares y cumplir con el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares, Corea del Norte se retiró del tratado en 2003.

    Más que nunca es necesario probar la mejor diplomacia, incluyendo sanciones económicas contra Corea del Norte si el reclamo de una exitosa prueba de bomba H resulta ser verdad. La comunidad internacional debe apoyar estas acciones por unanimidad. Todavía tenemos un largo camino por recorrer para lograr un mundo libre de la amenaza de una catástrofe nuclear. No necesitamos añadir más locura a una humanidad ya más que perturbada.

    Rubén Arvizu es Director para América Latina de NAPF, Embajador del Pacto Global de Ciudades sobre el Clima y Director general para América Latina de Ocean Futures Society de Jean-Michel Cousteau.

  • Estamos viviendo al borde de un precipicio nuclear

    Con las armas nucleares,  ¿que podría salir mal? La respuesta es corta: Todo.

    Las armas nucleares podrían ser lanzadas por accidente o error de cálculo. Ya ha habido varias “por poco” debido a advertencias falsas que casi provocan lanzamientos reales, lo que muy probablemente hubiera dado lugar a una represalia. Estas falsas advertencias son mucho más peligrosas para EE.UU. y Rusia sabiendo que cada lado mantiene cientos de armas nucleares en alerta, listas para ser lanzadas en cualquier  momento al darse la orden para hacerlo.

    La mera posesión de armas nucleares y el “prestigio” en la comunidad internacional asociado a dicha posesión es un incentivo para la proliferación nuclear. Actualmente hay nueve países con armas nucleares. ¿Cuánto más peligroso sería el mundo si en su lugar fueran 19, 29 o 99 naciones?

    Las armas nucleares tratan de ser justificadas por una hipótesis sobre el comportamiento humano conocida como la disuasión nuclear. Se arguye que una nación (con o sin armas nucleares) no atacará a otra si hay la amenaza de represalia nuclear. Pero la disuasión nuclear no es infalible y no proporciona protección física. La seguridad que ofrece es totalmente psicológica. Falla si un lado no cree que la otra parte realmente efectuaría una represalia nuclear. Falla si uno de los  lados no es racional. Es un error en el caso de que un grupo terrorista entre en posesión de armas nucleares, y al no tener un territorio, no se pueden tomar represalias en su contra y, además, podrían ser suicidas.

    La disuasión nuclear puede proporcionar una débil, incierta y poco fiable protección contra otros estados, pero no ofrece ninguna contra los terroristas. Por lo tanto, los terroristas en posesión de dichas armas son la peor pesadilla de cualquier estado, incluyendo a los poseedores de estos fatídicos arsenales.

    Ante tales peligros, tiene sentido tratar de reducir los arsenales nucleares al menor número posible de armas (con la meta de  cero) para que las que queden puedan ser vigiladas con mayor eficacia y evitar que caigan en las manos de grupos terroristas.

    También es cierto que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) obliga a los 190 países del tratado a negociar de buena fe sobre las medidas eficaces para poner fin a la carrera armamentista en fecha próxima y lograr el desarme nuclear completo. La obligación de negociar de buena fe para el desarme nuclear también se aplica a los cuatro países con armas nucleares que no son parte del TNP (Israel, India, Pakistán y Corea del Norte) a través del derecho internacional consuetudinario.

    Ya que está claro que mucho podría salir mal con las armas nucleares, incluyendo que algunas caigan en manos de terroristas, es sorprendente que haya tanta complacencia en torno al tema. Esta complacencia es alimentada por la apatía, el conformismo, la ignorancia y la negación. Sin la participación ciudadana, empujando a los líderes políticos para que actúen, es probable que el mundo será testigo de la pesadilla del terror nuclear, ya sea ocasionada por un país o por terroristas en posesión de armas nucleares. La apatía y la negación tienen el potencial de corroer y disolver nuestro futuro común.

    Por el momento, los nueve países con armas nucleares tienen planes para modernizar sus arsenales, a pesar de la inmoralidad, ilegalidad y desperdicio de los recursos involucrados en hacerlo. Tan sólo EE.UU. está planeando gastar mil millones de millones de dólares en la modernización de su arsenal nuclear en los próximos tres decenios. ¿Dónde está la lógica de estas acciones cuando hay tantas necesidades humanas incumplidas?

    Las armas nucleares no son la solución a nuestros problemas, y plantean el espectro de la devastación de la civilización y el destino de la especie humana. ¿Que podría salir mal? ¿No deberían los ciudadanos simplemente ignorar los peligros nucleares y dejarlos en manos de los líderes de los países con esas armas?  Eso sería una simple continuación del status quo y no habría ninguna solución.

    Debemos reconocer que estamos viviendo al borde de un precipicio nuclear con todos los peligros antes mencionados. En lugar de confiar en la disuasión y seguir modernizando los arsenales nucleares, tenemos que presionar a nuestros líderes políticos para que cumplan con nuestras obligaciones morales y legales para negociar de buena fe la prohibición y la eliminación de las armas nucleares. Es decir, tenemos que liberarnos de nuestra absurda complacencia y comprometernos por lograr un mundo cero nuclear.

    Este artículo fue publicado originalmente por Truthout.

    Vaya aquí para la versión inglés.

    David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation. Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation.