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  • Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares obtiene el Premio Nobel de la Paz

    Felicitaciones a nuestros amigos y colegas en todo el mundo que son parte de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN). Este 6 de octubre, el Comité Nobel otorgó a ICAN el Premio Nobel de la Paz 2017 por “su labor para atraer la atención a las catastróficas consecuencias humanitarias ante el uso de cualquier arma nuclear y por sus pioneros esfuerzos en lograr la base de un tratado de prohibición de tales armas.”

    ICAN está conformado por más de 400 grupos en 100 países. La Nuclear Age Peace Foundation ha side miembro de ICAN desde el inicio de la campaña hace ya una década. Este año, estamos orgullosos colaborando con ICAN y muchos países no-nucleares para lograr el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. El Premio Nobel de la Paz es un reconocimiento a muchas décadas al trabajo de campaña de activistas en todo el mundo. Todavía tenemos mucho trabajo que hacer para lograr un mundo libre de armas nucleares, y esperamos que este presigioso honor hará que actúen con aún mayor dedicación junto con nosotros para alcanzar esta meta.

    Pero hoy hagamos una pausa para celebrar!

    Por favor acompañennos felicitando a ICAN en este inmenso honor compartiendo la noticia en Twitter. Haga click en la imágen para compartirlo con sus contactos.

  • Probabilidad de la Guerra Nuclear

    Traducción de Ruben Arvizu.

    Click here for the English version.

    La mayoría de la gente vive pensando en forma mínima las consecuencias o probabilidad de una guerra nuclear.  Las consecuencias se entienden generalmente como catastróficas. Tal vez por ello se tiende a creer que la probabilidad de una guerra nuclear es extremadamente baja. Pero, ¿es esto realmente el caso? ¿Debe la gente sentirse a salvo de una guerra nuclear basándose sólo en la percepción de que es improbable que ocurra?

    Puesto que las consecuencias de la guerra nuclear podrían ser tan enormes  como la extinción de la humanidad, la probabilidad de tal resultado preferimos que sea cero, pero este no es el caso. Las armas nucleares se han utilizado dos veces en los últimos 72 años, en un momento en que sólo un país las poseía. Hoy en día, nueve países tienen armas nucleares, y hay cerca de 15.000 ojivas nucleares en el mundo.

    La disuasión nuclear, basada en la amenaza de represalias nucleares, es la justificación para la posesión de estas armas. Sin embargo, es una pobre justificación, no es ética, es ilegal y sujeta a un fracaso catastrófico. A lo largo de los 72 años de la era nuclear, la disuasión nuclear ha estado cerca de fracasar en muchas ocasiones, demostrando debilidades en la hipótesis de que la amenaza de represalias nos protegerá indefinidamente contra la hecatombe nuclear.

    Le pregunté a varias personas que trabajaban por el desarme nuclear, todos ellas asociados de la Nuclear Age Peace Foundation (Fundación Para la Paz en la Era Nuclear), sus opiniones sobre la probabilidad de una guerra nuclear.

    Martin Hellman, profesor emérito de ingeniería eléctrica en Stanford, dijo lo siguiente: “Incluso si se pudiera esperar que la disuasión nuclear funcionara durante 500 años antes de que fallara y destruyera la civilización -un período de tiempo que parece muy optimista para la mayoría de la gente- es como jugar a la ruleta rusa con la vida de un niño nacido hoy. Eso es porque la vida esperada de ese niño es aproximadamente un sexto de 500 años. Y, si ese “horizonte nuclear” es de sólo 100 años, ese niño tendría peores probabilidades de vivir su vida natural. No conocer el nivel de riesgo es una falla enorme en nuestra estrategia de seguridad nacional. Entonces, ¿por qué la sociedad se comporta como si la disuasión nuclear estuviera esencialmente libre de riesgos? “

    A continuación, pregunté a John Avery, profesor asociado de química cuántica en la Universidad de Copenhague, por su visión de la probabilidad de una guerra nuclear a finales del siglo XXI. El respondió:

    “Hay 83 años restantes en este siglo.  Se puede calcular la probabilidad de que lleguemos al final del siglo sin una guerra nuclear bajo varios supuestos de riesgo anual. Aquí hay una tabla que lo demuestra:

    Riesgo anual                                            Posibilidad de supervivencia

    1%                                                        43,4%
    2%                                                        18,7%
    3%                                                          7,9%
    4%                                                          3,4%
    5%                                                          1,4%

    “Hay que concluir que, a largo plazo, la supervivencia de la civilización humana y gran parte de la biosfera exige la completa eliminación de las armas nucleares”.

    Finalmente, le pregunté a Steven Starr, un científico de la Universidad de Missouri, quien respondió de esta manera:

    “No estoy seguro si puedo proporcionar cualquier tipo de valor numérico o cálculo para estimar el riesgo de guerra nuclear en un período de tiempo dado.  Pero ciertamente diría que a menos que los seres humanos logren eliminar los arsenales nucleares, y probablemente la institución misma de la guerra, creo que es inevitable que las armas nucleares se utilicen mucho antes de que finalice el siglo. Hay demasiadas armas en demasiados lugares / países. . . Creo que hay cerca de 15.000 armas nucleares, ¿verdad? . . . Y hay demasiados conflictos e injusticias y personas con hambre de poder que tienen acceso y control sobre estas armas. Hay demasiadas posibilidades de error de cálculo, fallas tecnológicas y simplemente comportamiento irracional para imaginar que podemos continuar indefinidamente evitando el uso de armas nucleares en un conflicto.

    “Así que estoy muy feliz de ver que un tratado para prohibir las armas nucleares está siendo negociado en la ONU. Esto me demuestra que hay un gran número de personas y naciones que tienen plena consciencia del peligro nuclear y están tomando medidas para detenerlo “.

    Conclusiones

    Las probabilidades de evitar una catástrofe nuclear no son reconfortantes.

    Estamos jugando una Ruleta Nuclear con el futuro de nuestros hijos y nietos.

    La única forma de asegurar que la probabilidad de una guerra nuclear sea cero es eliminar todas las armas nucleares.

    Una forma de apoyar el objetivo del cero nuclear es apoyar el Tratado de Prohibición Nuclear actualmente en negociación en las Naciones Unidas.


    David Krieger es presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org).

    Ruben D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • La Urgente Fuerza del Cero Nuclear

    Traducción de Rubén D. Arvizu. Click here for the English version.

    La humanidad y el planeta enfrentan dos amenazas existenciales: la catástrofe ambiental y la aniquilación nuclear.  Si bien el cambio climático es objeto de una creciente concienciación y preocupación del público, no se puede decir lo mismo de los peligros nucleares crecientes derivados del empeoramiento de las circunstancias internacionales.  Es hora de volver a hacer sonar la alarma y movilizar a la opinión pública a gran escala.  Nuestras vidas pueden depender de ello.

    Ha pasado más de un cuarto de siglo desde el final de la Guerra Fría, sin embargo 14,900 armas nucleares, el 93% en manos de EE.UU. y Rusia, la mayoría de una magnitud más poderosa que las bombas de Hiroshima y Nagasaki, continúan planteando una intolerable y creciente amenaza para la humanidad y el planeta entero.

    Estudios recientes hechos por científicos atmosféricos muestran que una guerra nuclear entre la India y Pakistán involucrando 100 bombas atómicas lanzadas sobre sus ciudades como la que destruyó Hiroshima, podría producir un cambio climático sin precedentes en la historia humana.

    Una disminución de las temperaturas medias, el agotamiento de la capa de ozono y la reducción de las temporadas de cultivo agrícola conducirían a hambrunas masivas, resultando en dos mil millones de muertes durante la próxima década. Una guerra nuclear a gran escala entre los Estados Unidos y Rusia daría lugar a un “Invierno Nuclear”, desencadenando una nueva Era de Hielo y acabando con la vida más compleja del planeta.

    El peligro de las guerras entre los estados con armas nucleares está creciendo.  Hay esperanza de que esas guerras puedan ser evitadas, pero esa esperanza, mientras que la base esencial de la acción, no es suficiente para poner fin a la amenaza nuclear que enfrenta la humanidad y la vida compleja en este planeta.  La esperanza debe dar origen a la acción.

    Estados Unidos está dispuesto a gastar mil millón de millones de dólares en los próximos 30 años para modernizar sus bombas nucleares, submarinos, misiles y bombarderos para lanzarlas, y la infraestructura para sostener indefinidamente su fuerza nuclear.  Los otros países con armas nucleares – Rusia, Inglaterra, Francia, China, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte – están también modernizando sus arsenales nucleares.

    TENSIONES CRECIENTES

    Las tensiones entre Estados Unidos / OTAN y Rusia han aumentado a niveles no vistos desde la Guerra Fría, con los dos gigantes nucleares enfrentándose entre sí en Ucrania, Europa del Este y Siria, y un ritmo acelerado de ejercicios militares y juegos de guerra, tanto convencionales como nucleares, en ambos lados.

    Se estima que los Estados Unidos, la única nación con armas nucleares desplegadas en suelo extranjero, tiene 180 armas nucleares estacionadas en seis bases de la OTAN en Bélgica, Alemania, Italia, Holanda y Turquía.  En junio de 2016,  se llevaron a cabo en Polonia los mayores juegos de guerra de la OTAN en décadas.  Los ejercicios se produjeron semanas después de activar un sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos en Rumania y preparar el terreno para otro sistema de defensa antimisiles en Polonia.  El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió que habría “medidas para garantizar nuestra seguridad”.

    En octubre de 2016, Rusia envió misiles Iskander con capacidad nuclear al territorio de Kaliningrado que limita con Polonia y Lituania, dando así su respuesta a la OTAN, mientras afirmaba que era un ejercicio rutinario. Funcionarios rusos han indicado previamente que el sistema Iskander con un alcance de 500 kilómetros aniquilaría las instalaciones de defensa antimisiles estadounidenses en Polonia.

    A mediados de diciembre de 2016, el gobierno de Obama anunció planes para desplegar tropas en Polonia, los países bálticos y Rumania.  Según el Comando estadounidense, esto enviaría “una señal muy poderosa” de que “Estados Unidos, junto con el resto de la OTAN, está comprometido con la disuasión”.

    En Siria, quizás una de las guerras más compleja de la historia, Estados Unidos, Rusia y Francia efectúan bombardeos casi simultáneos a veces en lados opuestos.

    Agregando a los conflictos entre los estados armados nucleares, los EE.UU., con su “mira” hacia el Pacífico, se enfrenta a China en los mares donde otras naciones asiáticas están impugnando reivindicaciones territoriales chinas.  India y Pakistán permanecen empecinados en una carrera de armamentos nucleares en medio de crecientes tensiones diplomáticas, enfrentamientos fronterizos y aumento de presupuestos militares.  Corea del Norte, negándose a escuchar una fuerte condena internacional, continúa realizando pruebas de armas nucleares.  Incluso ha anunciado la intención de probar un misil balístico intercontinental capaz de llegar a los Estados Unidos.

    Estos posibles puntos de confrontación nuclear están madurando para una escalada.  Un error militar accidental o intencional podría enviar al mundo a la espiral de un devastador conflicto nuclear.  Un gran peligro es que los gobernantes de un estado con armas nucleares calculen mal los intereses y los temores de otro, empujando algún mecanismo geopolítico hasta el punto en que las presiones económicas, las acciones encubiertas, la guerra de baja intensidad y las exhibiciones de fuerza de alta tecnología se conviertan en una guerra regional o mundial.  Esta vulnerabilidad a las consecuencias imprevistas es una reminiscencia de las circunstancias que condujeron a la Primera Guerra Mundial, pero se hacen más peligrosas por la política estadounidense y rusa del uso primero nuclear, manteniendo esas armas en estado de alerta de lanzamiento y disparo.

    LA PRESIDENCIA DE TRUMP

    Durante la campaña presidencial, la retórica de las armas nucleares de Donald Trump fue arrogante, demostrando una profunda ignorancia.  Nadie sabe lo que hará en su cargo, pero la política de seguridad nacional de los Estados Unidos ha sido notablemente consistente en épocas posteriores a la Segunda Guerra Mundial y después de la Guerra Fría, a pesar de las dramáticas condiciones geopolíticas y estilos presidenciales muy diferentes.  Desde 1945, cuando el presidente Harry Truman, un demócrata, dio la orden de lanzar los ataques atómicos de Hiroshima y Nagasaki, todos los presidentes, republicanos o demócratas han reafirmado la amenaza de las armas nucleares como “piedra angular” de la política de seguridad nacional.

    De acuerdo al sitio web Trump transition: “El Sr. Trump garantizará que nuestra fuerza nuclear estratégica se modernice para asegurar que continúe siendo un efectivo elemento de disuasión…”  Esto es esencialmente una continuación de la política del gobierno de Obama.  El 22 de diciembre de 2016, Trump escribió el siguiente ominoso tuit. “Los Estados Unidos deben fortalecer y expandir en gran medida su capacidad nuclear hasta el momento en que el mundo llegue a sus sentidos con respecto a las armas nucleares” – esto parece indicar una intención de aumentar el nivel de dependencia de la amenaza nuclear.

    Mientras que el tono conciliador de Trump hacia Rusia ofrece un leve rayo de esperanza para reducir las tensiones entre los dos gigantes con armas nucleares, pero la tormenta en torno a las afirmaciones del gobierno estadounidense de que Rusia manipuló las elecciones para ayudar a Trump a ganarlas han complicado enormemente las situación para predecir lo que sucederá.   El objetivo declarado de Trump de romper el acuerdo nuclear de Irán revela su deficiente comprensión de las relaciones internacionales, lo que indica una falta de conciencia de que se trata de un acuerdo multilateral que involucra a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad además de Alemania y que Rusia e Irán participan en operaciones militares combinadas, incluso contra ISIS.  La actitud belicosa de Trump hacia China, un aliado estratégico de Rusia, y su amenaza de hacer retroceder la política de “una China” respetada por décadas por Estados Unidos, es otra causa de gran preocupación.

    En su discurso de despedida a la nación en 1961, el presidente Dwight Eisenhower advirtió: “En los consejos de gobierno, debemos protegernos contra la adquisición de una influencia injustificada, ya sea buscada o no, por el complejo industrial militar. El potencial para el desastroso aumento de ese poder existe y persistirá.” Una versión anterior de su advertencia se refería al “complejo militar-industrial-y del congreso.”

    Ahora nos enfrentamos a la probabilidad de un gabinete presidencial mucho más militar-industrial.  El espectro de una presidencia de Trump con una Cámara Republicana derechista y el Senado, así como una Corte Suprema similar, es escalofriante a un grado sin precedentes.  Los nombramientos de Trump y las nominaciones de ex-generales reaccionarios belicosos, jefes multimillonarios de corporaciones y que niegan el cambio climático son causa de gran preocupación tanto en el ámbito de la política interna como en la política exterior.

    El concepto de “estabilidad estratégica” de la Gran Guerra Fría entre las grandes potencias, aunque nunca constituye una base adecuada para una auténtica seguridad internacional, se está hundiendo.  La guerra fría y el enfoque de la pos guerra fría para el control de armas deben ser desafiados.  La lucha contra los peligros nucleares debe tener lugar en un marco mucho más amplio, teniendo en cuenta la inter relación entre armas nucleares y no nucleares y el militarismo en general, las consecuencias humanitarias y ambientales a largo plazo de la guerra nuclear y la incompatibilidad fundamental de las armas nucleares con la democracia, el estado de derecho y el bienestar humano.

    CRISIS EN AUMENTO

    En 2009, el ex presidente soviético Mikhail Gorbachev advirtió: “La superioridad militar será un obstáculo insuperable para librar al mundo de las armas nucleares.  A menos que discutamos la desmilitarización de la política internacional, la reducción de los presupuestos militares y la prevención de la militarización del espacio extraterrestre, hablar sobre un mundo libre de armas nucleares será simplemente retórica “.

    El control de armas nucleares se ha detenido y el mundo está retrocediendo.  Las crisis cada vez mayores entre los estados armados nucleares deben ser neutralizadas y puestos de nuevo en marcha los esfuerzos de desarme.  Ahora nada es más importante que contrarrestar la idea de que colaborar en temas de seguridad con Rusia debe ser considerada como traición o de alguna manera más peligrosa que la geopolítica de confrontación.  La paz es un imperativo de la era nuclear.  Junto con los Estados Unidos y Rusia, los estados con armas nucleares deben sentarse en la mesa de negociaciones y comenzar a abordar la agenda de Gorbachov.

    Es esencial en este momento afirmar la credibilidad y la necesidad de un enfoque transformacional del desarme nuclear.  Debemos hacer todo lo posible para contrarrestar la militarización en la mente de los gobiernos.  El uso de la fuerza militar debe ser siempre la última opción, no sólo en la retórica, sino en la práctica diplomática.

    Nunca ha habido una mayor necesidad de una diplomacia audaz e imaginativa.  El ciclo de provocación y respuesta debe ser detenido.  Las amenazas nucleares deben cesar. Los programas de modernización de armas nucleares deben terminar.  Los ejercicios militares y los juegos de guerra deben ser restringidos y conducidos con gran sensibilidad tomando en consideración las condiciones geopolíticas. Estados Unidos debe retirar sus armas nucleares de las bases de la OTAN y, como mínimo, detener la expansión de la OTAN y los despliegues provocadores, al mismo tiempo que Rusia haga otro tanto.  Las políticas de uso nuclear primero, y la alerta de activación y lanzamiento deben darse por terminadas.

    A largo plazo, las alianzas militares deben ser desmanteladas y reemplazadas por un nuevo paradigma de seguridad colectiva. Todas las naciones, en primer lugar los Estados Unidos, el mayor exportador de armas, deberán detener la venta y el suministro de armas a las regiones en conflicto.

    CAMBIANDO EL DISCURSO

    Cambiar el discurso implica tanto el lenguaje como los procesos.  Tenemos que tomar en serio nuestro papel humano como administradores de la Tierra y hablar de los peligros nucleares en términos de la aniquilación de la especie humana.  Las armas nucleares son incompatible con la democracia.  Colocan un vasto poder irresponsable en manos de unos cuantos líderes, sin tomar en cuenta a las millones de voces de las que depende la verdadera democracia.  Debemos rechazar las nociones de excepción de los Estados Unidos que eximen a este país del respeto al imperio de la ley y la autoridad de las Naciones Unidas. Además, debe revitalizarse la Constitución de los Estados Unidos reintroduciendo controles y equilibrios en la toma de decisiones sobre la guerra y la paz.

    De hecho, gran parte del mundo parece estar recuperando los sentidos con respecto a las armas nucleares.  En diciembre de 2016 la Asamblea General de las Naciones Unidas profundamente frustrada por la falta de progreso en el desarme nuclear, votó por una amplia mayoría para celebrar negociaciones en 2017 sobre un tratado que prohíba las armas nucleares y que conduzca a su eliminación.  La votación representa un repudio mundial histórico del statu quo de las armas nucleares entre la gran mayoría de los estados no nucleares.  Ninguna de las nueve naciones con armas nucleares apoyó la resolución, y es improbable que algún estado con armas nucleares participe en las negociaciones.

    Para lograr el pleno valor de un tratado de “prohibición”, debemos exigir que los Estados nucleares reconozcan la ilegalidad existente de la amenaza o el uso de armas nucleares bajo la ley internacional que protege a los civiles y al medio ambiente de los efectos de esa guerra.  Los gobiernos de estos Estados deben finalmente actuar para cumplir con sus obligaciones de desarme en virtud del artículo VI del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y el derecho internacional consuetudinario y participar de buena fe en las negociaciones como lo ordenó unánimemente la Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva de 1996 .

    Los medios de comunicación han reducido las fronteras del debate, y el público prácticamente no tiene forma para comprometer a los que toman decisiones sobre los imperativos del desarme.  Sin embargo, la necesidad de tal diálogo nunca ha sido más urgente.  Rechazamos la visión apocalíptica y convocamos a la imaginación de las personas en todas partes para lograr un futuro muy diferente.  No hay inevitabilidad para el curso de la historia, y una ciudadanía movilizada puede redirigirla hacia un futuro positivo.

    UN IMPERATIVO ÉTICO

    Existe un imperativo ético de trabajar por la eliminación de las armas nucleares.   La supervivencia de la especie humana y otras formas de vida compleja requiere actuar sobre este imperativo.  Necesitaremos llegar con éxito a los grupos y organizaciones fuera de la esfera de la paz y el desarme para inspirar y comprometer no solo a millones, sino cientos de millones, de personas.  La educación y la participación de los medios de comunicación y la juventud serán fundamentales para el éxito.  La esperanza debe unirse a la acción si queremos abolir las armas nucleares antes de que ellas nos aniquilen.   La alarma está resonando.


    * Este documento refleja las discusiones en el simposio “La  Fuerte Urgencia del Cero Nuclear: Cambiando el Discurso”, celebrado en Santa Bárbara, California, los días 24-25 de octubre de 2016, y también toma en cuenta el cambiante panorama político en los EE.UU, siguiendo la elección de Donald Trump, que ocurrió dos semanas después del simposio. firmantes de esta declaración incluyen: Rich Appelbaum, Jackie Cabasso, Paul K. Chappell, Noam Chomsky, Daniel Ellsberg, Richard Falk, Mark Hamilton, Kimiaki Kawai, David Krieger, Peter Kuznick, Robert Laney, Judith Lipton, Daniel U. Smith, Steven Starr y Rick Wayman. El simposio fue patrocinado y organizado por la Nuclear Age Peace Foundation. Una lista completa de los participantes del simposio, junto con videos, audio y transcripciones de las presentaciones, están disponibles en www.wagingpeace.org/symposium-fierce-urgency.

    From L to R: Front Row: Daniel Ellsberg, David Krieger, Noam Chomsky. Second Row: Paul K. Chappell, Rick Wayman, Elaine Scarry, Steven Starr, Richard Falk, Jackie Cabasso, Jennifer Simons, Peter Kuznick, Judith Lipton, Kimiaki Kawai. Third Row: Robert Laney, Mark Hamilton, Daniel Smith, John Mecklin, Hans Kristensen, Rich Appelbaum.
    From L to R: Front Row: Daniel Ellsberg, David Krieger, Noam Chomsky. Second Row: Paul K. Chappell, Rick Wayman, Elaine Scarry, Steven Starr, Richard Falk, Jackie Cabasso, Jennifer Simons, Peter Kuznick, Judith Lipton, Kimiaki Kawai. Third Row: Robert Laney, Mark Hamilton, Daniel Smith, John Mecklin, Hans Kristensen, Rich Appelbaum.
  • El Período más Peligroso de la Historia Humana

    El Período más Peligroso de la Historia Humana
    Por David Krieger
    Traducción de Ruben Arvizu

    To read the English version, click here.

    Es aterrador pensar en Donald Trump con los códigos para lanzar el arsenal nuclear estadounidense. Irónicamente, Trump mismo puede ser el mejor argumento jamás habido de por qué el mundo debería abolir las armas nucleares. La mezcla de Trump y armas nucleares es una fórmula que puede hacer de su mandato el período más peligroso de la historia humana.

    Trump lanza tuits en cadera, como un maniático. Cuando tuitea o habla,  a menudo ocasiona aguas tormentosas . Sus ayudantes pasan gran parte de su tiempo tratando de calmar los temores que plantea en su tweetin compulsivo.

    Él ha tuiteado, “Estados Unidos debe fortalecer y expandir su capacidad nuclear hasta el momento en que el mundo recupere el sentido con respecto a las armas nucleares”.  Es improbable que él sea la persona indicada para conducir al mundo a que vuelva a sus sentidos.

    En una breve entrevista en MSNBC con la periodista Mika Brzezinski, Trump reafirmó que,  “Será una carrera armamentista … los superaremos en cada paso y los sobreviviremos a todos”.

    El mundo no necesita otra carrera armamentística nuclear, provocada por las amenazas machistas de Trump.  Imaginémoslo en el lugar de John F. Kennedy durante la crisis de los misiles cubanos en 1962. Si hubiese sido Trump sin duda habría  resultado en una guerra nuclear y el fin de la civilización humana.

    Trump es errático, impulsivo, narcisista, enormemente susceptible , y generalmente ignorante en cuestiones de política exterior y nuclear. Si el mundo va a sobrevivir a su presidencia necesita restricciones en su patológica personalidad,

    ¿Qué se puede hacer para mantener los dedos de Trump lejos del botón nuclear?

    Antes de dejar el cargo, el Presidente Obama podría ordenar que todas las armas en el arsenal nuclear estadounidense sean retiradas del estado de alerta, por lo que al menos tardarían horas o días en ser lanzadas en lugar de sólo unos minutos. Esto reduciría la posibilidad de un ataque impulsivo o accidental de armas nucleares estadounidenses, manteniendo al mismo tiempo una fuerza invulnerable de disuasión nuclear por medio de submarinos .

    Además, el Presidente Obama podría ordenar que los Estados Unidos adopten una política de “no primer uso” relacionada con su arsenal nuclear. Tal política estaría en línea con los valores que la mayoría de los estadounidenses consideran ya como una política nacional.

    Estos actos del Presidente Obama mostrarían a todos que hay otro camino a seguir que es más seguro que amenazar con ataques nucleares. Muchas personas en el  mundo saben que hay una mejor manera de avanzar por la paz y que no requiere prepararse para una represalia nuclear masiva y gastar mil millones de millones  de dólares en las próximas tres décadas para modernizar el arsenal nuclear estadounidense. Esa mejor forma de avanzar es negociar la eliminación gradual, verificable, irreversible y transparente de las armas nucleares.

    El pueblo estadounidense debe sumar sus voces a ese coro universal, exigiendo que se cumplan tales políticas, así como el recuperar el liderazgo estadounidense en el cumplimiento de las obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear, de negociar de buena fe el fin de la carrera de armamentos nucleares y el desarme nuclear.

    El pueblo estadounidense debe dejar claro al Sr. Trump que lo apoyará en la adopción de medidas para abolir las armas nucleares y para traer la paz al planeta, pero se opondrá a los esfuerzos que él haga para fortalecer y expandir el arsenal nuclear de EE.UU y reiniciar una carrera armamentista apocalíptica.


    David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation.

    Ruben D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

  • Carta Abierta para el Presidente-electo Donald Trump

    Como presidente de los Estados Unidos, usted tendrá la grave responsabilidad de asegurar que las armas nucleares no sirvan como amenaza o sean utilizadas durante su mandato.

    La mejor manera de cumplir con esta responsabilidad es negociar con los demás poseedores de armas nucleares para su eliminación total. Los Estados Unidos están obligados, de conformidad con el artículo VI del Tratado Sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, a entablar negociaciones de buena fe para poner fin a la carrera de armamentos nucleares y su desarme.

    Una guerra nuclear, cualquier guerra nuclear, sería un acto de locura, lo que probablemente conduciría a la destrucción de la nación atacante, así como la nación atacada

    Todavía hay más de 15.000 armas nucleares en el mundo, de las cuales Estados Unidos posee más de 7.000. Un millar de ellas permanecen en estado de lanzamiento inmediato. Un número similar están listas para ser disparadas en cualquier momento en Rusia. Esta es una catástrofe esperando a suceder.

    Incluso si las armas nucleares no se utilizan intencionalmente, podrían ser lanzadas inadvertidamente por accidente o error de cálculo. Las armas nucleares y la falibilidad humana son una mezcla muy peligrosa.

    La disuasión nuclear presupone una visión especial de la conducta humana. Depende de la voluntad de los líderes políticos para actuar racionalmente en todas las circunstancias, incluso las de estrés extremo. No ofrece garantías ni protección física. Podría fallar espectacular y trágicamente

    Usted ha sugerido que más naciones –como Japón, Corea del Sur e incluso Arabia Saudita – necesitarán desarrollar sus propios arsenales nucleares porque Estados Unidos gasta demasiado dinero protegiendo a otros países. Esta proliferación nuclear haría al mundo mucho más peligroso. También es preocupante que usted haya hablado de revocar o reinterpretar el acuerdo internacional que impone las limitaciones apropiadas al programa nuclear de Irán y cuenta con el apoyo de los cinco miembros permanentes del consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, además de Alemania.

    Como lo ha sido con otros presidentes, usted tendrá a su disposición el poder de acabar con la civilización, la especie humana y la mayoría de las otras formas de vida compleja También tendrá la oportunidad, si así lo decide, de liderar la eliminación de la era de las armas nucleares y el logro del cero nuclear mediante negociaciones sobre un tratado para la eliminación gradual, verificable, irreversible y transparente de las armas nucleares.

    Nosotros, los abajo firmantes, le urgimos a elegir el curso de las negociaciones para lograr un mundo libre de armas nucleares. Sería un gran regalo para toda la humanidad y para todas las generaciones futuras.

     

  • Commemorating the Treaty of Tlatelolco

    Rick Wayman delivered the Spanish version of this talk (below) on November 18. 2016, in Tijuana, Mexico, at an event commemorating the 50th anniversary of the Treaty of Tlatelolco.

    Thank you very much to all of the organizers of this important event, and to all of you for being here today. It is an honor to be a part of this event to commemorate the Treaty of Tlatelolco and the nuclear weapon-free zone in Latin America and the Caribbean.

    I am a dual citizen of the United States and United Kingdom. Both of my countries possess nuclear weapons and continue to cling to them. Mexico, on the other hand, has been a leader in the movement for the abolition of nuclear weapons for many decades. It is reassuring to know that my neighbor to the south is dedicated to working for nuclear disarmament.

    I have had the honor of working as a consultant to another nation that is standing up for nuclear abolition. Two years ago, the Republic of the Marshall Islands filed lawsuits against the world’s nine nuclear-armed nations at the International Court of Justice for their failure to negotiate in good faith for nuclear disarmament, as required under international law. They also filed a lawsuit in U.S. federal court against the United States. The International Court of Justice recently dismissed the lawsuits on a technicality, but the case against the United States continues. We expect oral arguments to take place in San Francisco in February 2017.

    Nuclear weapons pose a grave threat to every one of us. They threaten every person we love, every child, and every beautiful thing that has ever been created and cherished. They threaten the very future of life on our planet.

    In a few weeks, Donald Trump will have control of the U.S. nuclear arsenal. He is a man who has shown erratic, impulsive behavior. This is very dangerous. But just as dangerous is public apathy, which is why gatherings like this are so important. By working together, we will achieve our goal of a world free of nuclear weapons.

    On behalf of the Nuclear Age Peace Foundation and our 80,000 members around the world, thank you for inviting us to be a part of this distinguished ceremony.


    Quiero empezar por agradecerles a todos los organizadores de este importante evento y a todos ustedes por estar aquí hoy. Es un honor ser parte de este encuentro para conmemorar el Tratado de Tlatelolco y la zona libre de armas nucleares en Latinoamérica y el Caribe.

    Soy ciudadano de doble nacionalidad: soy tanto de los Estados Unidos como del Reino Unido. Lamentablemente, mis dos países poseen armas nucleares y siguen aferrándose a ellas. México, por el contrario, ha sido un líder en el movimiento para abolir las armas nucleares desde hace ya muchas décadas. Debo decir que es alentador saber que mi vecino del sur se dedica a trabajar por el desarme nuclear.

    Yo he tenido el honor de trabajar como consultor para otra nación que también está luchando por abolir las armas nucleares. Hace dos años, la República de las Islas Marshall demandó ante la Corte Internacional de Justicia a las nueve naciones nuclearmente armadas del mundo por su negativa a negociar de buena fe para lograr el desarme nuclear, tal y como lo exige el derecho internacional. También demandó a los Estados Unidos ante una corte federal estadounidense. Desafortunadamente, la Corte Internacional de Justicia recientemente desestimó las demandas debido a un tecnicismo, pero el caso en contra de los Estados Unidos sigue en pie. Esperamos que se presenten los argumentos orales en San Francisco en febrero de 2017.

    Las armas nucleares representan una terrible amenaza para todos y cada uno de nosotros. Amenazan a todas las personas que amamos, a todos los niños, y a cuanta creación hermosa que alguna vez fue admirada y querida. Amenazan el futuro de la vida en nuestro planeta.

    En unas semanas, Donald Trump controlará el arsenal nuclear de los Estados Unidos. Trump ha mostrado tener un comportamiento errático e impulsivo, lo que resulta sumamente peligroso. No obstante, igual de peligrosa es la apatía del público general, y es por eso que es importante que se den encuentros como este. Al trabajar juntos lograremos nuestro objetivo de un mundo libre de armas nucleares.

    En nombre de la Nuclear Age Peace Foundation y de nuestros 80.000 miembros en todo el mundo, quiero agradecerles habernos invitado a formar parte de esta distinguida ceremonia.

  • Donald Trump, La Bomba y el Futuro Humano

    Por David Krieger
    Traducción de Rubén D. Arvizu

    donald_trumpDonald Trump y la Bomba atómica tienen casi la misma edad. ¿Cuál de esto resultará ser más destructivo.?  Es algo que queda por verse, pero la combinación es aterradora.

    Trump nació el 14 de junio de 1946, menos de un año después del primer y, hasta ahora, único uso de  armas nucleares en la guerra. Dada la sorprendente elección reciente de Trump como presidente de Estados Unidos, su destino y el de la bomba están a punto de entrelazarse peligrosamente con el destino de toda la humanidad.

    El 20 de enero de 2017, Trump será juramentado como el 45.o presidente de los Estados Unidos, y le serán entregados los códigos nucleares y el poder de lanzar el arsenal de  EEUU, que está compuesto de cerca de 7.000 armas nucleares. Un oficial militar siempre estará cerca de Trump, llevando los códigos nucleares en un maletín conocido como el “fútbol”. ¿Qué presagia esto para la civilización y el futuro de la humanidad?

    Lo Positivo Singular

    La propuesta de política más positiva que Trump traerá a la mesa como presidente es su deseo de mejorar y fortalecer las relaciones entre  EE.UU. y Rusia, que se han deteriorado en los últimos años. Este es un signo esperanzador que podría llevar a renovar los esfuerzos de los dos países para reducir sus arsenales nucleares y revertir los planes actuales para modernizar este armamento.

    Lo Negativo Numeroso

    El comportamiento de Trump durante la campaña presidencial fue francamente errático, aparentemente basado en discernibles rasgos de personalidad, incluyendo narcisismo, arrogancia, impulsividad, y una falta de previsibilidad.  Si estos rasgos proporcionan una caracterización justa de la personalidad de Trump, ¿qué sugieren para su control del arsenal nuclear estadounidense?

    El narcisismo de Trump parece reflejarse en su necesidad de ser aceptado y tratado positivamente.  Durante las primarias de la campaña presidencial, si otro candidato lo criticaba, Trump respondía con críticas aún más fuertes hacia su atacante. Por otro lado, si alguien alababa a Trump, él respondía con alabanza. Esto resulta en la creación de una espiral en una dirección positiva o negativa. Una espiral negativa puede salirse de control, lo que sería alarmante con respecto a cualquier persona con la mano muy cerca del botón nuclear.

    Su narcisismo también se refleja en su necesidad de tener razón. A pesar de que se dice que Trump no lee mucho y tiene un rango limitado de experiencia, siempre asegura de que tiene razón y despreocupadamente afirma que sus posiciones son correctas.  En un momento, por ejemplo, argumentó que sabía mucho más que los líderes militares acerca de la persecución y derrota de ISIS. La seguridad con la que se empecina en estar correcto parece también estar arraigada en la arrogancia que refleja su inseguridad fundamental. Esta inseguridad y su creencia en su propia rectitud, cuando se combina con su éxito en hacer dinero, le lleva a ser autosuficiente en su toma de decisiones, lo que podría resultar en que tome riesgos ante amenazas o el uso de armas nucleares.  Él lo dijo en el programa Morning Joe de MSNBC, “Mi consultor principal soy yo mismo.”  Aunque esto puede hacer que el consenso sea simple la gama de perspectivas es peligrosamente estrecha.

    Otros dos rasgos de su personalidad también podrían hacer más posible que Trump decida usar armas nucleares: su impulsividad y su falta de previsibilidad.  Impulsividad no es un rasgo que se elija para una persona con el poder de lanzar el arsenal nuclear de los EE.UU.   Cuando se trata de decidir usar la bomba, una personalidad que es tranquila, clara y razonable inspira más confianza en que la precaución sería empleada.  La falta de  previsibilidad también inspira desconfianza de que el Presidente Trump se abstendría de responder con fuerza abrumadora cuando esté en una espiral negativa y pierda la paciencia con un país o una organización terrorista que esté desafiando a Estados Unidos, lo que él podría interpretar como un reto personal.

    ¿Cuál es su posición?

    En muchos temas, incluyendo el uso de armas nucleares, no está claro cuál es la posición de Trump, debido a sus declaraciones contradictorias. Esto es lo que dijo Trump en marzo de 2016 en un evento público de preguntas y respuestas cuando el anfitrión Chris Matthews le preguntó si consideraba usar armas nucleares:

    Trump: “Yo sería el último en usar las armas nucleares, porque eso es como el final del juego de pelota”.

    Matthews: “Entonces, ¿puede sacar el tema de la mesa ahora? ¿Puede decirle al Medio Oriente que no usaremos armas nucleares contra nadie?”

    Trump: “Nunca diría eso, nunca quitaría ninguna de mis cartas de la mesa”.

    Matthews: “¿Qué dice de Europa ? no la usaremos en Europa”.

    Trump: “No retiro la posibilidad para nadie”.

    Matthews: ¿Podría usarlas en Europa?

    Trump: No. Creo que no, pero no voy a sacar las cartas de la mesa, no voy a usar armas nucleares, pero no voy a sacar las cartas de la mesa.

    Trump también dijo que acabaría con el acuerdo negociado por los Estados Unidos y cinco de sus aliados con Irán, y sin embargo recientemente pareció decir que abandonaría la idea de terminar el acuerdo de Irán por ahora.  También dijo que alentaría a Japón y Corea del Sur a desarrollar sus propios arsenales nucleares para bajar los costos para EE.UU., y luego ha negado que alentaría la proliferación nuclear a sus aliados (aunque lo dijo). Apoya la modernización del arsenal nuclear estadounidense, mientras se queja de los gastos presupuestarios. Presumiblemente, se propone seguir adelante con el plan de modernización nuclear de 1 millón de millones de dólares.

    Conclusión

    Quizás el positivo deseo singular de Trump de mejorar las relaciones deterioradas entre Estados Unidos y Rusia podría conducir hacia un mundo libre de armas nucleares.  Mucho dependerá de quién elija Trump para puestos clave del gabinete, pero aún más dependerá de sus consultas con su asesor clave (él mismo).

    El que tanto poder sobre el arsenal nuclear estadounidense se coloque en las manos de un hombre – cualquier hombre – es un mal presagio para el mundo y socava completamente el poder de guerra otorgado por el Congreso en la Constitución de los Estados Unidos.  Y si el hombre en cuestión debe ser Donald Trump, con todos sus defectos personales, eso desafía a los Estados Unidos y al mundo como nunca antes en la historia de la humanidad.


    David Krieger es Presidente de  la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingperace.org)  Es autor y editor de

    muchas obras sobre la paz y la abolición de las armas nucleares, incluyendo “Hablando de Paz: Citas para inspirar

    acción.”

    Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de NAPF,  Director General de Comunicaciones Internacionales de WorldArcticFund y

    Director General para América Latina de Ocean Futures Society.

    Click here for the English version.

  • Recordando al Almirante Gene La Rocque

    Por David Krieger
    Traducción de Rubén Arvizu

    Hace poco me enteré de que el almirante Gene La Rocque falleció el 31 de octubre de 2016 a la edad de 98 años. Fue sepultado en el cementerio de Arlington.  Gene tenía una larga carrera en el ejército, ascendiendo al rango de almirante. En 1971, después de su retiro del ejército, fue uno de los principales fundadores del Centro de Información de Defensa (CDI), una organización educativa sin fines de lucro y no partidista que se ocupaba del análisis de asuntos militares y particularmente abusos en gastos de defensa. El CDI fue dirigido por oficiales militares retirados, incluyendo a Gene, quien fue su primer director. La organización apoyó una defensa fuerte, pero se opuso a los gastos excesivos para las armas y también las políticas que aumentaban la probabilidad de una guerra nuclear.

    El almirante Gene La Rocque (I) y el presidente de la NAPF, David Krieger (D), en 1985 en la Noche de Paz de la Nuclear Age Peace Foundation.

    En 1985, la Nuclear Age Peace Foundation otorgó a Gene el Premio al Hombre de Estado Distinguido por su “valiente liderazgo en la causa de la paz” (El nombre del premio fue luego cambiado a Premio Líder Distinguido de la Paz).  Ahí habló sobre “El papel de los militares en la era nuclear”. En su discurso al recibir el premio de la Fundación, Gene compartió algunas ideas importantes. Dijo, por ejemplo, que, basándose en su larga experiencia militar, creía que “la guerra es una manera muy tonta de resolver las diferencias entre las naciones. Y la guerra nuclear es totalmente insana. Gene siempre decía las cosas con claridad.

    También comentó esto sobre la guerra nuclear: “Si vamos a tener una guerra nuclear, no podemos ganarla. ¿Podemos sobrevivir? No lo sé. Nadie lo sabe. Esa es la tragedia – nadie lo sabe. Cualquiera que diga que esta cantidad de gente va a morir y que muchos de ellos van a sobrevivir no sabe de qué está hablando “.

    Refiriéndose a una guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética, dijo: “Nos estamos acercando a una guerra que no queremos, a una guerra que no podemos controlar, a una guerra en la que no podemos defendernos, a una guerra  que no podemos ganar, y una guerra que probablemente no podamos sobrevivir.

    Sustituyamos “Rusia” por “Unión Soviética “, y estas palabras son tan verdaderas hoy como lo eran en 1985.

    Gene La Rocque era un hombre sabio y humilde, que estaba de pie al lado de la justicia y la paz. Sirvió durante muchos años como miembro del Consejo Asesor de la NAPF,  y siempre podíamos contar con él con sus sabios consejos y su decencia absoluta.  Nunca se sintió importante y tenía un gran sentido del humor. Vivió una larga y muy buena vida, e hizo todo lo posible para dejar al mundo como un lugar mejor.

    Les pido a todos que sigamos el consejo de Gene de “hacer algo todos los días si quieren evitar una guerra nuclear”. Ningún consejo de un líder militar podría ser más importante o más útil para el destino de la humanidad.


    David Krieger es Presidente de  la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingperace.org)  Es autor y editor de

    muchas obras sobre la paz y la abolición de las armas nucleares, incluyendo “Hablando de Paz: Citas para inspirar

    acción.”

    Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de NAPF,  Director General de Comunicaciones Internacionales de WorldArcticFund y

    Director General para América Latina de Ocean Futures Society.

  • El simple hecho de oprimir un botón

    Por David Krieger
    Traducción de Ruben Arvizu

    “Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal, pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón.”

    Recientemente me re-encontré con esta cita del gran novelista colombiano Gabriel García Márquez, el autor de Cien años de soledad y galardonado con el Premio Nobel de Literatura 1982.  La cita es de un discurso de García Márquez que en 1986 pronunció en Ixtapa, México en el 41 Aniversario del ataque atómico a Hiroshima, titulado “El cataclismo de Damocles”. Esta cita corta, capta lo que hay que decir acerca de las armas nucleares de manera sucinta, poética y muy bella. Con unas cuantas magistrales pinceladas literarias, muestra que el viaje de la vida de la nada al ahora podría terminar con  “el simple hecho de oprimir un botón.”

    El botón es una metáfora de poner en marcha una guerra nuclear, que podría ocurrir por un mal cálculo, error o malicia. Por supuesto, es importante el dedo que está en el botón, pero es aún más importante que el dedo de alguien esté en el botón. No hay buenos o malos dedos sobre el botón. Nadie es lo suficientemente estable, racional, sensato, o prudente para confiar en su decisión de oprimir el botón nuclear. Es una locura dejar la puerta abierta a la posibilidad de “un regresar a la nada.”

    Por un lado de la balanza, es natural y extraordinario que la vida siga su larga evolución hasta el presente y continúe para realizar sus procesos hacia el futuro. Por otro lado de la balanza es “el botón,”  el capaz de que la vida en el planeta llegue a un punto final. También en este lado de la balanza se encuentran aquellas personas que permanecen ignorantes o apáticas a los peligros nucleares que enfrenta la humanidad.

    Todos tenemos que reconocer lo que está en juego y elegir un lado. En pocas palabras, ¿usted está del lado de la vida y los procesos de la naturaleza que han traído la belleza y diversidad de nuestro mundo, o de los productos destructivos de la ciencia que nos han llevado al precipicio de la aniquilación? Cada uno debe hacer su elección.

    Me temo que muchos de nosotros no se den cuenta de la gravedad y los riesgos de la situación a la que nos enfrentamos. Nos dejamos llevar por la tecno-charla que amplifica los mensajes de seguridad nacional vinculado al botón. La disuasión nuclear no es más que una hipótesis acerca de la psicología y el comportamiento humano. No protege a las personas de un ataque nuclear. No es probada ni demostrable. La disuasión nuclear puede o no puede funcionar, pero sabemos que no puede proporcionar una protección física contra un ataque nuclear. Los que creen en ella, lo hacen bajo su propio riesgo y además del nuestro.

    La posibilidad de “un regresar a la nada” es un riesgo demasiado grande que tomar. Hay que librarnos de las armas nucleares. Hay que desmantelar el botón y la aniquilación potencial que representa. Debemos escuchar a nuestros corazones y poner fin a la locura nuclear, a la era de las armas de destrucción total. Si no somos capaces de actuar con corazones comprometidos, seguiremos caminando hacia el precipicio de la aniquilación – el precipicio de un mundo sin mariposas o hermosas rosas, sin aves o seres humanos. La edad de oro de la ciencia llegará a su fin como un triunfo de la devastación catastrófica, y será el fracaso más grande de la humanidad.

    La lectura, discusión y comprensión del significado de la cita de Gabriel García Márquez debería promoverse entre las escuelas, entre los ciudadanos, y los líderes de todos los países.


    Click here for the English version.

    David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org) Autor y editor de numerosos libros sobre la abolición de las armas nucleares, incluyendo Hablando de paz: Citas para inspirar acción.

    Rubén D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation, Director General para América Latina de Ocean Futures Society de Jean-Michel Cousteau y Embajador del Pacto Climático Global de Ciudades.

  • Fiel a si mismo

    Traducción y adaptación de Rubén D. Arvizu. Click here for the English version.

    Muhammad Ali era fuerte y saltarín
    y con el Vietcong no quería ser un malandrín.

    Siempre tenía poemas o chistes ocurrentes
    sobre dónde iban a aterrizar sus oponentes.

    Le decían el “bocón de Louisville”
    Y fue campeón del mundo sin ser servil.

    Que tenía valor, eso nadie lo dudó
    y a gigantes del ring bien que los sacudió.

    A las filas del ejército fue convocado
    “No, gracias.”, contestó al llamado.

    Con los vietnamitas no tenía problema
    “no iré a esa guerra”, fue su lema.

    El matar le impedía su religión
    y el gobierno ordenaba aniquilar al vietcong.

    Su bien ganada corona se la quitaron de un plumazo,
    lo amenazaron con cárcel y lo llamaron payaso.

    A pesar de todo, a sí mismo fue siempre fiel,
    sus creencias más profundas eran dogma para él.

    Al final, mi héroe que estaba lleno de lodo
    la Suprema Corte lo exculpó de todo

    Muhammad Ali era fuerte y saltarín
    y con el Vietcong no quería ser un malandrín.


    David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation
    Ruben D. Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation